Los empastes de amalgama dental están hechos de varios metales, incluidos mercurio, cobre, plata y estaño. Normalmente, el mercurio constituye el 50 por ciento del material en peso. Estos empastes dentales se han utilizado durante más de un siglo; sin embargo, existen algunas preocupaciones sobre los riesgos para la salud que presenta el mercurio. Las nuevas tecnologías proporcionan materiales más seguros que se pueden utilizar en empastes dentales. Los pacientes pueden optar por que un dentista calificado les extraiga los empastes de amalgama y los reemplace con una opción más segura.
¿Por qué el mercurio?
El mercurio es el único metal que permanece líquido a temperatura ambiente. Es capaz de unir otros metales que se utilizan para el relleno. En el pasado, el mercurio se consideraba seguro antes de que se descubriera que podía causar estragos en el cuerpo sin síntomas visibles. Según la OMS, el mercurio puede tener efectos graves sobre la salud del cuerpo, incluido el sistema inmunológico, los ojos, los riñones, los pulmones y la piel.
Sorprendentemente, los empastes dentales de amalgama son seguros. Sin embargo, tienen una vida útil promedio de 10 a 15 años antes de que puedan comenzar a gotear. En este punto, es posible que deba retirar o reemplazar el relleno. Un dentista acreditado puede retirar de forma segura el empaste dental y colocar una alternativa. La mayoría de los pacientes experimentan cierta sensibilidad durante aproximadamente dos semanas después de la extracción de un empaste de amalgama. En casos más raros, puede haber dolor. Los casos de dolor generalmente son causados por problemas con la raíz del diente, que pueden requerir tratamiento.
Los pacientes con empastes de amalgama deben consultar a un dentista al menos dos veces al año para un chequeo y asesoramiento. Si el dentista nota algunas áreas de debilidad, como bordes rotos o grietas en los empastes, puede manejar el problema a tiempo antes de que se convierta en un riesgo real para la salud.









